Otro día más...



Se levanta todos los días, a la misma hora a la par de su pareja
Al abrir los ojos mira hacia arriba, y agradece al creador, por brindarle otro día mas de vida
Reza sus plegarias, agradeciendo por todo lo bueno que le ha enviado y todo lo que tiene
Después de sus plegarias, se dirige hacia la cocina, para preparar sus alimentos.

Siempre degusta de avena cocina, acompañado de pan de yemas. De la panadería de enfrente.
Otras ocasiones, según sus antojos culinarios, prefiere pan de una panadería famosa.
Se sirve un plato grande y hondo. Corta banano en trozos pequeños, el cual combina con la avena.
Previo a consumir sus alientos, vuelve a decir sus plegarias, agradeciendo por la comida.

Sentado sobre el sillón. Busca su teléfono inteligente y se conecta a la red de la casa
Sus ojos cansados y agotados, hacen que necesiten de anteojos para leer.
Sus cabellos que antes era de color negro. Ahora lleno de canas y cubren toda su cabeza.
La vida le ha pasado la factura del vivir, y de los acontecimientos que solo él conoce.

Conectado en el teléfono. Acomodándose los anteojos. revisa uno por uno sus mensajes.
Todos son mensajes positivos. Mensajes de hermanos de la misma iglesia, donde él asiste.
A lo lejos oye la voz de su amada. La persona que ha estado con él durante este tiempo.
Oye mencionar su nombre varias veces, porque necesita algo, y ella quiere levantarse algo tarde.

Ella, siendo su amada. También sus cabellos han cambiado de color, de negro a blanco
Pero ella. Siempre padece de frio. Ustedes la pueden ver siempre bien abrigada.
Padece tanto de frio, que utiliza tenis, para proporcionarle más calor, y esto la mantenga con calor
Ella también, al despertarse y levantarse reza sus plegarias hacia el creador, por otro día más.

Ambos se conocieron durante su época estudiantil, en un establecimiento conocido
Se llegaron a querer. Llegaron a planear una vida juntos. Una vida que sigue aún
Ambos conectaron desde entonces. Llegaron a quererse, a valorarse mutuamente.
Del amor que se tienen, llegaron a tener tres hermosos hijos. Orgullosos de ellos.

Él un hombre ya casi entrando a la tercera edad. Con los cabellos blancos. Señal de sabiduría
Cuando observa a su alrededor, inclina la cabeza hacia abajo, se acomoda los lentes y lee
Siempre anda con bigote característico. A veces lo tiene, y otras solo lo recorta.
De complexión atlética, porque durante su juventud, practico varios deportes

Hace varios años. Conoció a un joven, que estuvo de pretendiente con una de sus hijas.
Llegaron a ser novios por varios años. Pero él al principio. Como todo buen padre.
Serio. Recto. Dando a entender, que él es el padre, y que nadie puede lastimar a su hija
Dando a entender, que cualquier cosa que dañe a su hija. Se las verán con él.

Durante todo ese tiempo del noviazgo. Él siempre quiso lo mejor para el novio de su hija.
Siempre hablándole de Dios. Diciéndole que, sin Él, no podemos hacer nada.
Siempre estuvo recordando que Él es que nos provee de todas las cosas. Y que debemos orar
Siempre agradecer ante todas las cosas que se nos presente en el camino.

Al ver que el novio de su hija, conocía de la existencia de Dios, pero no estaba encaminado
Por tanto, decide orar por él. Decide incluirlo en sus plegarias que realiza a toda hora del día
Siempre mencionando que, sin Dios, nada podemos hacer. Y hay que agradecerle por todo lo dado
Como padre, siempre buscaba lo bueno para su hija. A pesar, que el joven no hacía caso

Al pasar el tiempo. Se dio cuenta que los novios, iniciaban con conflictos, peleas, discusiones.
Al principio, no quiso intervenir. Pero como buen padre, le dolía que su hija lloraba a solas.
Hablaba con su esposa. Viendo cómo podían ayudar a solucionar los problemas de su hija
Entonces. Tomado de la mano de su pareja, a toda hora dirigen sus plegarias hacia Dios.

El tiempo paso. El tiempo fue demostrando como estaba la relación de su hija.
El tiempo fue la responsable de decidir el destino de su hija. Se dieron cuenta que se sentía feliz
Pero también, había periodos que no estaba feliz. Estaba triste. Sucumbida ante la desdicha
Pero él nunca se dio por vencido. Siempre ayudando a su hija. Siempre al lado de ella.

El tiempo, dando pasos rápidos y agigantados, hicieron que los años pasaron luego
Y la relación inicia con más peleas. Mas discusiones. Y el tiempo dio la razón
Y la relación llego a su fin. Todo acabo. Todo se terminó. Y él a pesar de todo lo vivido.
No haya que hacer, ante tal situación. Queda de manos cruzadas, y sin saber cómo actuar.

Al terminar la relación. La comunicación con el joven, se hizo más distante. Más difícil.
El, siempre mandaba mensajes de positivismo, mensajes bíblicos, mensajes de jubilo
Pero el joven, cerrado ante lo sucedido. No contestaba, solo deja en visto. Y a él le dolía
Pero a pesar de ello, siempre positivo ante la situación. Siempre orando día y noche.

Ahora, que recuerda muchos momentos buenos y malos. Momentos de alegría y tristeza
Momentos de incomodidad porque el joven, muchas veces su actuar no era el adecuado
A pesar de ello, él siempre trataba de sacar una sonrisa, para que haya armonía entre todos
Contando chascarrillos para que la familia este alegre, pero en su corazón no era así.

Ahora él se encuentra leyendo y analizando todo esto. Y viene a su mente todos esos momentos
Se pregunta a si mismo ¿Qué estará haciendo ese joven? ¿Dónde y cómo estará?
¿Seguirá estudiando? y otras preguntas que vienen a su mente. Preguntas sin respuesta
Pero él no se da por vencido. Siempre ruega a Dios, para que él se encuentre bien, este donde este

Ahora que él lee todo esto. Con los cabellos pintados de blando, señal de sabiduría
Ahora, que se encuentra sentado en el sillón, acomodándose los anteojos para poder leer
Sentado, con sus tenis de color blanco. Usando siempre palayeras manga larga, y cuello redondo
El abdomen ya no plano, ahora se encuentra guango, flácido, pero siempre en forma.

Cada vez que recibe una llamada de sus hermanos, para contarle como se encuentra su madre
Habla por media hora, o hasta la hora, hablando de problemas familiares y económicos.
Queriendo conocer cómo se encuentra su familia, que está lejos de él.
Queriendo acaparar todo lo que se pueda durante una llamada. Y al oírlos, se regocija en sí mismo

Hoy, una fecha especial. Su mente se remonta hace más de 50 años, cuando vino a este mundo
Recuerda su infancia. Recuerda sus vivencias, recuerda a su padre, a sus hermanos.
Recuerda donde creció, como creció. Donde estudio. Recuerda los problemas que afronto.
Recuerda todo, como si hubiese pasado ayer. Lo tiene tan claro, que no quiere olvidar todo eso

Pero ahora. Él ya tiene familia. Y sus hijos se encuentran en diferentes lugares.
Con diferentes actividades laborales. Una en el sector salud. Otra hija en la universidad
El hijo, ya con familia, teniendo a un nieto que él adora con todo su corazón.
Y cada vez que lo ve, su corazón palpita de felicidad y alegría, y le surgen las fuerza para jugar

Ahora que el tiempo está pasando su factura. Su cuerpo y mente ya no es el mismo de antes
Se siente feliz, por el logro de sus hijos. Feliz porque todos están encaminados hacia el bien
Pero…

Detiene un rato su lectura. Observa su alrededor. Observa la casa vacía. Solo ve a su esposa
Sus hijos no están con él. Sus hijos están en diferentes lugares, luchando por vivir
Esta feliz y triste a la vez. Porque es un día especial. Y solo ellos saben que celebran hoy.
Es un día, donde el tiempo está pasando, y está ensañando muchas cosas.

Él detiene nuevamente la lectura. ¡Suspira!

Agradece a su creador por estos años que ha vivido junto a su esposa. Estos años, que ha vivido juntos a sus hijos. A su nieto que ama con todo su corazón. A sus hermanos que, a pesar de sus problemas, siguen con él. Agradece a la vida. Agradece a Dios, por todo lo bueno y malo que ha sucedido hasta el momento. Porque son enseñanzas de vida. Agradece a su pastor, a sus hermanos de la iglesia, por todas las obras buenas realizadas al momento. Agradece por todas las personas que tenido la oportunidad de convivir con ellas. Pero, ante todo. Agradece a Dios, por darle otro día mas de vida. Otro año más. Y lo que aún le falta por vivir.






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